domingo, 31 de mayo de 2020

República Bolivariana De Venezuela
Ministerio Del Poder Popular Para La Educación Universitaria
Ciencias Tecnológicas
Universidad Politécnica Territorial “Juan De Jesús Montilla”
Esteller-Santa Rosalía-Turen  




UNIDAD 4 Y 5INTRODUCCIÓN SOBRE LOS MODELOS ECONÓMICOS, FORMACIÓN EN GERENCIA SOCIAL









 Prof.:                                                                 
Maria Chirinos.                                                                            
Estudiante: Rony Alejos C.I 25580719
Sección: 231           

Capitalismo y socialismo

Existen muchas formas de explicar las diferencias entre capitalismo y socialismo, dos sistemas económicos y filosóficos opuestos. Empecemos por definirlos a ambos.
CAPITALISMO: El capitalismo es un sistema que se basa en la propiedad privada de los medios de producción y la acumulación del capital como una vía hacia la riqueza de las naciones. En este sistema, la oferta y la demanda, elementos que componen la lógica del mercado, son quienes regulan la distribución del capital y, por lo tanto, la asignación de los recursos.
Surgió como consecuencia del ascenso de la burguesía como la clase dominante en la Edad Moderna y sobre todo luego de la Revolución Industrial, que permitió el surgimiento de la sociedad industrial de consumo.
SOCIALISMO: Por su parte, el socialismo es una doctrina política y económica que promueve la propiedad social y comunitaria de los medios de producción, así como su administración por la clase obrera, el proletariado, con el fin de construir una sociedad desprovista de clases sociales, en la que impere la igualdad en la repartición de recursos y oportunidades.
El socialismo también proviene de las Revoluciones Burguesas y del Liberalismo nacido de la Ilustración Francesa, pero no sería hasta el siglo XX, con los aportes de Karl Marx y Federico Engels, que el socialismo abrazaría una lógica “científica”, es decir, un modelo y un procedimiento, y dejaría así de ser simplemente un modo de criticar al sistema imperante.
Al socialismo también se le conoce como comunismo, si bien ambos términos no son exactamente lo mismo.


Características del Capitalismo:

1.   Libertad de mercado:

El intercambio de bienes se da mediante el comercio libre.
El mercado se rige por la libre competencia de la ley de oferta y demanda. El intercambio de los bienes y recursos se realiza mediante el comercio libre. En éste ámbito se fabrican, compran y venden toda clase de bienes y servicios que son demandados por la sociedad.

2.   Mínima intervención estatal

La actividad del gobierno únicamente es necesaria para gestionar la defensa nacional, hacer respetar la propiedad privada y garantizar que se cumplan los contratos. El estado actúa como organismo regulador solo en empresas de alto riesgo para evitar los 

3.   Respeto por la propiedad privada

En los sistemas capitalistas la mayor parte de los medios de producción es privada. Lo que indica que la construcción de éste sistema se basa en un régimen de bienes de capital industrial y de tenencia y uso de la tierra de propiedad privada.

4.   Libre formación de precios

La asignación de precios permite la distribución de la riqueza entre los individuos.
La interacción de las leyes de la oferta y la demanda forma y regula los precios con los  cuales se intercambian los bienes y servicios. Esto permite la asignación de recursos y la distribución de la riqueza entre los individuos.

5.   Libre empresa y contratación del trabajo

Las personas con recursos económicos pueden abrir cualquier tipo de empresa que sea legal y son libres de conseguir recursos económicos para producir bienes o servicios.
Esta libertad también se extiende a los trabajadores y los consumidores, ya que los trabajadores pueden realizar un trabajo cualquiera dentro de sus capacidades y los consumidores tienen la libertad de elegir lo que desean consumir, buscando que el producto cumpla con sus necesidades y esté a su alcance.


Ventajas y desventajas

El capitalismo promueve el emprendimiento.

Ventajas

·         El capital privado puede generar mucha riqueza, algo difícil en otros sistemas.
·         Se tiene acceso a la propiedad privada.
·         Todos pueden ejercer tanto sus derechos individuales como los del sector al que pertenecen.
·         Se promueve el emprendimiento.
·         Existe un movimiento económico constante, aunque sólo sea un porcentaje mínimo de la riqueza del país.
·         Existe una toma de decisiones basada en la libertad de pensamiento de cada persona.
·         Las fuerzas de trabajo se han modificado hasta alcanzar la figura del libre asalariado.

Desventajas

·         La descentralización del poder permite que la producción no se reparta, por lo que el sistema no siempre va a satisfacer las necesidades básicas de la población ni va a ofrecer las mismas posibilidades de participación en la distribución de la riqueza.
·         Existe una enorme competencia por el dinero, pues este es el único motor social.
·         Se dan malas condiciones de trabajo como la explotación o el despido, justificables para que el capitalismo ofrezca y logre lo que promete (libertad del hombre y desarrollo económico).
·         No satisface las necesidades de los que menos tienen.
·         Existe una gran tendencia al monopolio (aunque no debería ser así).
·         La libertad individual se antepone al resto de derechos humanos.

Desigualdad social

En el capitalismo los trabajadores llegan a ser los menos beneficiados.
Evidentemente, con el transcurso del tiempo se crea una desigualdad entre aquellos que obtienen beneficios sin ser conocedores de lo que es el esfuerzo ni el mérito y quienes obtienen un beneficio inmensamente menor trabajando mucho más. Ello lleva a una desigualdad de oportunidades y termina por conducir a situaciones de dominación del empleador sobre el empleado (algo que se pretendía erradicar) e incluso de exclusión social.

Clases socio-económicas

En un sistema capitalista se encuentra la clase dueña del capital y por ende de los medios de producción, y la clase obrera que es quien realiza el trabajo. Estas clases se forman por una estratificación social económica y por la distribución de la renta que depende de la capacidad  adquisitiva de las diferentes posiciones sociales dentro de la estructura de producción.

Movilidad social

En el capitalismo la pertenencia a una clase social es móvil, no es estática. Lo ideal es que las sociedades tiendan a lograr una mayor  movilidad social. Esto significa que las personas que se esfuercen y tengan los méritos puedan mejorar su calidad de vida y subir en la escala social.

Crecimiento económico

El capitalismo aumenta el ahorro y como consecuencia genera la inversión.
Está demostrado que la especialización tanto en la agricultura como en otras áreas, genera un aumento de la producción y de la actividad comercial de materias primas. La consecuencia de esto es el incremento de la circulación de capital que estimula la riqueza de la sociedad, aumenta el ahorro y como consecuencia genera la inversión.

Obtención de utilidades

En una sociedad capitalista toda la inversión realizada está enfocada a obtener utilidades económicas. Antes a los inversionistas no les importaba el bienestar social, sin embargo en la actualidad las empresas se preocupan por el bienestar de la sociedad, dado que con ello obtienen mayores ganancias.

Tipos de capitalismo

En el capitalismo de estado los ciudadanos deben pagar impuestos.
El capitalismo recibe ese nombre por ser un sistema organizado alrededor de la producción y la asignación de capital. La forma en que se asigna ese capital varía en distintos países.
·         Capitalismo de accionistas. Es aquel donde los individuos invierten en acciones y bonos y evalúan el potencial de las empresas comprando las de aquellas más prometedoras. Las acciones están distribuidas entre muchas personas y las empresas son administradas por profesionales ejecutivos.
·         Capitalismo familiar. El manejo de las principales empresas recae en las familias más ricas. Generalmente esto predomina en aquellos países donde los inversores individuales tienen menos derechos legales.
·         Capitalismo bancario. Los inversores depositan sus ahorros en los bancos, y los bancos invierten comprando acciones de empresas.
·         Capitalismo de estado. Los ciudadanos pagan los impuestos y el estado se encarga de asignar el capital por medio de empresas propias, de políticas industriales, de protección arancelaria y de beneficios fiscales.


Características del socialismo

Las principales características del socialismo son:
  • La propiedad pública. Es la característica central de una economía socialista en la que los medios de producción y de distribución, son controlados y regulados por el Estado con el objetivo de mantener una sociedad justa (a diferencia del capitalismo donde la propiedad privada se reparte de manera desigual entre los ciudadanos).
  • La planificación económica. En la economía socialista todas las actividades económicas (producción, distribución, intercambio y consumo) son planificadas y coordinadas por una autoridad central del Estado para producir solo lo que es necesario y evitar remanentes. No está impulsada por las leyes de la oferta y la demanda como ocurre en el capitalismo, donde existe una sobre-producción innecesaria.
  • La sociedad igualitaria. En el sistema socialista la riqueza es distribuida de manera igualitaria entre los ciudadanos para que no recaiga en manos de una minoría. De esta manera, pretende desintegrar las clases sociales y equiparar el acceso a los bienes y servicios para toda la sociedad.
  • La falta de competencia en el mercado. En el mercado socialista no existe la competencia dado que el Estado es el único emprendedor y quien controla los precios. No existe la elección del consumidor, solo puede comprar lo que el Estado provee. Este tipo de intervención pretende evitar la explotación laboral y el monopolio del mercado.
El sistema socialista se caracteriza por el Estado que administra los medios de producción de toda la sociedad de modo que, son las empresas estatales o las cooperativas (con auto-gestión de la clase obrera) las que se ocupan de dar impulso a la economía. El objetivo primordial del socialismo es construir una sociedad justa con un reparto igualitario de la riqueza. Para eso, necesita que los medios productivos sean administrados por una autoridad central y no por la propiedad privada.
Sin embargo, existen opiniones contrapuestas entre los socialistas respecto a la extensión y al tipo de propiedad pública que la sociedad debería controlar. Algunos han sostenido que casi todo debía ser propiedad social, excepto los artículos personales como la ropa. Otros, como los denominados social-demócratas, suelen aceptar el libre mercado como sistema económico básico, junto con una considerable intervención del Estado para corregir desigualdades sociales.

VENTAJAS

·         Se acaba la propiedad privada de los medios ce producción y con ellos las broncas que acarrea la pugna por ser propietario.
·        Se van acabando las diferencias de clases sociales y con ellos los problemas derivados de su existencia.
·        La salud se torna un asunto social y no de privados.
·        La educación, también como en cuba, china, etc.
·        Se garantiza trabajos para todos y no hay desempleados.
·        La producción atiende a resolver las necesidades básicas de la población.
·        La economía se planifica con base en las necesidades sociales.
·        La conducción de lo social, lo político y lo económico se logra mediante el estado socialista.
·        La ciencia, el deporte y el arte, luego de las necesidades básicas se convierten en núcleos de interés prioritarios de la planeación social del estado.
·        El socialismo tiende a formar al ciudadano del futuro que vivirá en una sociedad sin clases, sin guerras, sin grandes diferencias entre los humanos.

DESVENTAJAS:

·         Las mentalidades empresariales y acumuladoras tienen que emigrar porque no hay lugar para ellos.
·         Quien se encarga de esto es el estado y el partido y eso crea a lo largo del tiempo, un grupo de privilegiados.
·         El que no tiene potencial o empeño, es re-encauzado a algo dentro de sus posibilidades y gustos.
·         Puede estar mal pagado el empleo común (como en cuba).
·         Se transita por un buen periodo de tiempo en el que los lujos dejan de existir.
·         Se acaba la libre competencia.
·         El estado puede endurecerse y establecer una verdadera dictadura que limite seriamente las libertades individuales hasta crear un estado poliaco, que sería el más grande riesgo del socialismo.
·         Como se tiene una cierta noción de lo social, el estado puede convertirse en el limitador del desarrollo científico, técnico, tecnológico, artístico y deportivo


Valores del socialismo


El ideal socialista de siempre, se ha basado en tres valores fundamentales, La Libertad, La Igualdad y La Solidaridad.
 Tres principios que en el transcurso de los últimos 130 años han servido de faro y guía para la estructuración de la sociedad contemporánea europea.

La Libertad, un concepto clave pilar fundamental de la democracia, sin la cual no es posible la organización de ninguna estructura social perdurable; Libertad de pensamiento e ideas, para que puestas en común y contrastadas, permitan la articulación de estructuras encaminadas a la consecución de progreso de la colectividad.

Si bien el concepto de libertad forma parte del espíritu socialista, en puntos concretos de la historia, algunos líderes, han caído en la tentación de orillarlo surgiendo conceptos como la dictadura del proletariado de nefastas consecuencias y fracasos estrepitosos.
 Felizmente hoy en día bien pocos se plantean un socialismo al margen de la Libertad; cuestión que contrasta con las ideologías neoliberales y neoconservadoras, que en determinadas circunstancias, son capaces de primar la seguridad por encima de la libertad, o vendernos la imagen de una falsa libertad, como la de los padres para escoger la educación de sus hijos cuando con el dinero de todos se financian escuelas de concepción integrista católica.

El concepto de Igualdad, sin embargo parece que aun sigue poco claro, al menos en un país como el nuestro, donde la tentación del nacionalismo, central o periférico lo mismo da, confunde las mentes de algunos compañeros que prefieren seguir insistiendo en buscar lo que nos separa a los diversos seres humanos por su localidad de nacimiento, en lugar de lo que nos une, como es la capacidad de realizar proyectos en común que se enriquecen a partir de la diversidad cultural.

El concepto de igualdad en el socialismo español, un país que parte de realidades culturales diversas
.
Nos conduce inexorablemente hacia la consideración del federalismo como una buena y justa solución en la estructuración político social del estado
Deberíamos huir como de la peste, de la falsa igualdad que encontramos siempre en boca de la derecha reaccionaria, como por ejemplo cuando con el dinero de todos, se subvencionan escuelas de élite, o las de cierto integrismo religioso que separan los alumnos por sexos, o se financian los libros de texto de quien perfectamente puede pagarlos.

Finalmente el último gran principio socialista, la solidaridad es el gran responsable de la resurrección de Europa después del gran desastre de la segunda guerra mundial, fue el compartir esfuerzos y rendimientos, lo que permitió a Alemania, Francia, Holanda etc. alcanzar altos niveles en clave de gran potencia mundial. La socialdemocracia, garante de un justo reparto de la riqueza mediante el sistema de impuestos, y su consecuencia más clara el llamado estado del bienestar, ha sido el más claro ejemplo de cómo una sociedad libre, igual y solidaria puede alcanzar un alto grado de bienestar social y aquí amigos, es donde radica una buena parte del problema donde nos vemos inmersos hoy en día, por cuanto la profundización de la UE y el abandono progresivo del nacionalismo disgregador que ello comporta, empieza a representar un grave peligro para una cierta élite mundial que ve peligrar sus privilegios, en cuanto una potencia de más de 300 millones de personas, administrada en los principios socialistas, pueda competir con ellos de igual a igual.


Valores del capitalismo


El sistema de valores de la sociedad de mercado es, en esencia, un conjunto de opiniones elaborado bajo el clásico esquema estímulo/respuesta. Un código de conducta universal, escrito con normas decididas por las multinacionales y aplicadas con rigor contable por los gobiernos, donde podemos reconocernos como sujetos -el desarrollo de la subjetividad dependerá del nivel económico- y sentirnos seguros, reconfortados, (falsos) dueños de nuestra propia y formada mirada crítica sobre las cosas sabiendo que el modo de vida -salvo excepciones provocadas por el capital para extender sus mercados y generar conflictos que mantengan la atención del consumidor- no parece amenazado. El terreno de la opinión difundida, cuya repetición sin pausa es necesaria para la correcta integración social, es el espacio de la legalidad, el territorio conquistado.

Se trabaja bajo condiciones impuestas, pensamos lo que quieren que pensemos y sentimos -consumimos sentimientos- según un canon emocional determinado utilizando para ello convenciones y palabras difundidas por los aparatos de propaganda, verdaderos agentes transmisores de lo único posible.
 Analizadas con objetividad las fuerzas, la (imaginaria) lucha contra el capitalismo espectacular resulta desigual. El aparato de reproducción de símbolos e ideas del modelo es demasiado potente y muy satisfactorio, al menos en apariencia, la recompensa (inmediata) por la fidelidad. Gracias a estos dos reconocibles elementos, se ha logrado que la asunción colectiva, material y psicológica, apenas requiera -en el estado de mercado- fuerza coercitiva para su mantenimiento.

El conjunto de opiniones que empleamos para interpretar el mundo -como si fueran únicas y naturales- proviene de la aplicación y posterior interiorización, hasta la neurosis si fuera menester, de un modelo capitalista flexible, adaptable a cualquier textura y perfil que adquiera la crisis -frente a la rigidez del siglo XIX y anteriores- sellado en la conferencia de Bretton Woods (1944). Este cambio radical en la forma de obtención de plusvalías (con el impulso definitivo del capitalismo financiero y su entramado institucional) ha requerido para su despegue del uso de una red mundial de formadores de opinión capaces de suministrar argumentos sin pausa. Estos legitimadores (periodistas, economistas, juristas, arquitectos, cineastas, literatos, deportistas, sociólogos o médicos por enumerar sólo algunas categorías fundamentales)

Así, siguiendo este criterio, la opinión común distribuida -el conglomerado de información, opinión y gusto formado que comparte una comunidad sin que produzca desagrado o rechazo- alcanza a su máximo esplendor, se hace carne mortal, en las urnas, el instante de la validez. En realidad, el sistema de valores impuesto por el capital y sus sicofantes no es otra cosa que un muestrario práctico de señales mediante el cual los integrantes de la llamada sociedad civil expresan sus deseos, apetencias creadas de manera artificial, y la forma rápida de satisfacerlas. En el estado de mercado, jerarquizado y cerrado hasta el extremo (Popper y sus secuaces lo denominan sociedad abierta como si los cambios fueran reales y los movimientos interclasistas posibles), cualquier consumidor reconoce autoridad al diagnóstico de un economista, la información ofrecida por un periódico o las aseveraciones (siempre taxativas) un ministro al tiempo que se potencia, hasta extremos inimaginables, la imitación permanente de los poderosos, sus hábitos y puntos de vista políticos o culturales. Poco importa el mensaje, su presencia física -la imagen de marca que destilan- garantiza por sí misma la integridad o el éxito que el sistema de valores consensuado les ha concedido para su representación. Son, y algunos lo saben, recibiendo enormes beneficios por su espontánea contribución, maniquíes en el escaparate de lo
deseado.

El enemigo es implacable pero a sus herramientas, de tanto usarlas, se les empiezan a estropear los resortes. Descerrajar las mentiras es el objetivo primero y está al alcance en principio -pese a la fortaleza de la ideología dominante y sus requiebros- de cualquiera. Es suficiente con dudar -aunque sea un poco- de lo que reconocemos como cierto. Basta con afirmar que lo dado no deja de ser un mito. El modelo de opinión y transmisión excluye la diferencia real o la actuación anticapitalista, pero lleva en su interior -como los clásicos sabían- una bomba de relojería. Forzar al sistema de mercado para que muestre su cara más violenta es uno de los caminos que tiene que recorrer cualquier acción revolucionaria. En eso estamos.